El conocimiento hoy en día se especializa perdiendo el hilo conductor, perdiendo de vista la generalidad. Surgimos especialistas, investigadores o técnicos, con poca o nula idea de cómo repercute nuestro desarrollo en el contexto (la sociedad) y, muchas veces hasta estamos orgullosos de nuestra limitación, nos limitamos a proveer los medios para la consecución de ciertos fines que generalmente ignoramos, demostrando comodidad o desinterés. Ante esto se hace necesario primero reconstruir esa generalidad, esa visión unificada de la sociedad, del desarrollo, de las relaciones humanas, para luego plantear una alternativa. No es una cuestión inherente al avance científico-técnico la fragmentación teórica que sufrimos, la pérdida de visión general, de visión global. No se trata de profundizar todo el campo del conocimiento para vislumbrar la unidad, sino que se trata de entender la implicancia de cada una, para responder al ‘por qué’ de un desarrollo, de una actividad, sin llegar a entender el ‘cómo’, sin entrar en lo específico.
Ante esta realidad nuestro deber como sujetos responsables, es entender plenamente la implicancia del desarrollo que llevamos día a día, en el estudio; en el trabajo; en el arte; en las relaciones humanas, en la vida. Ser sólo especialistas nos convierte en un mero instrumento observándolo desde una perspectiva social. En definitiva el conocimiento se instrumenta, se utiliza, lo importante es responder el ‘por qué’, saber qué hacemos cuando hacemos. Y la Universidad hoy no nos da eso y, más aún lo sufrimos en carreras científico-tecnológicas en donde el término sociedad no se asoma en ninguna materia del plan de estudios, por que la política se la dejamos a humanas… que absurdo.
Creo que debemos tomarnos el esfuerzo de reconstruir la unidad teórico-práctica de nuestro accionar, es decir, vislumbrar la ideología, para luego criticarla de ser necesario y proponer alternativas. En este trabajo es necesario que estemos en la Universidad, que seamos actores partícipes, que pensemos los ‘por qué’ y ‘para qué’. Creo que es un rol importante que podemos cumplir como profesionales para el cambio social. Es cierto que la Universidad está enmarcada en una ideología difícilmente discutible en su propio ámbito, arraigada, pero no es menos cierto que es necesario discutir ahí mismo el sentido que inherentemente se le da desde adentro por ser autónoma.
Cuestiones relativas a la industria son pan caliente en nuestra Facultad. ¿trabajar para multinacionales, o fomentar el desarrollo local, regional y nacional?. Nuestros conocimientos, ¿se aplican para resolver problemas de quién?, son cuestiones que inquietan, interrogantes que exponen problemas y, que necesitan soluciones, que requieren un trabajo arduo, una construcción, y no hay un camino fácil, ya marcado.
¿Qué hacer?